Comentario homiletico

Mt 24, 42-55
Llega Septiembre ,tiempo de comienzo del curso escolar , de liquidar las vacaciones improvisadas que nos hayamos podido dar con el covi, y sentarnos a ver por donde hay que empezar el nuevo curso familiar, o laboral si es que hay hay trabajo o peor si no lo hay. Las actuales circunstancias son buenas al menos para algo: ya no podemos dejarnos llevar por la rutina y hacer lo de siempre y como siempre. Si queremos hacer las cosas bien no hay mas remedio que «despertar el alma dormida y avivar el seso y contemplar (como dijera Jorge Manrique) cómo afrontamos la vida con la dichosa «nueva normalidad» . A esta actitud de ver como nuevos todos los días y empezar como de nuevo el evangelio le llama «velar». en el lenguaje de moda hoy cuando no vemos salidas a los problemas le llamamos «reinventar». Algo hay que hacer «nuevo» para que los niños aprendan con presencia en la escuela , on line o como sea. Y habrá que trabajar para traer el pan a casa o pedir un ERTE o una ayuda a Caritas o a Servicios Sociales.
Y bajando mas a nuestro terreno parroquial ahi estamos contemplando cómo vamos a iniciar el Junior con sus reuniones y juegos , y cómo vamos a preparar a los niños para la primera comunión y celebrarlas con el esmero y atención que arequiere. Y el culto con la misa diaria..Desde aqui solo cabe recordar con el evangelio «velad», abrid el seso y reinventad que la funcion en breve va a empezar.

Comentario homiletico

Mt 23,23-26
El texto de hoy nos presenta a Jesús ejerciendo de profeta denunciando los males sociales en el orden religioso: rituales de limpieza de jarras y ollas abusivos cuando no se ocupaban de limpiar sus mentes de avaricia rapiña etc y en otras ocasiones le oiremos arremeter contra el mal uso del templo por parte de los sacerdotes o contra los letrados o escribas q enseñaban la ley pero no la cumplian .
Son formas de infidelidad o hipocresía que se da en el ámbito religioso pero tambien en el civil o laico. La función profética que realizaba Jesús es una necesidad personal y social. Todos en la vida vamos asumiendo por estado de vida o profesión o simplemnte como ciudadanos ,compromisos personales y sociales que hemos de asumir y es muy importante que tomemos conciencia de ellos y nos responsabilicemos para que funcionemos bien personal y socialmente. Asi hemos de recordar al niño y al joven que estudie si es estudiante, y al joven que se comprometa en labores de casa o en funciones sociales para ser miembro activo social y no solo beneficiario. Al padre y madre habrá que recordarles que amarse y tratarse bien no es solo un fruto del amor sino una responsabilidad y en fin…es el pecado o la incoherencia o la irresponsabilidad lo que conforma lo que podemos llamar el mal moral o la distancia entre lo que hacemos y lo que debemos y deberiamos hacer. Su importancia es tal que lo podemos significar aplicando este principio de moral elemental a los problemas de la pandemia. Imaginemos por un momento que los médicos y sanitarios dejen de cumplir con su función social por la que cobran y se prepararon para ello. O los jóvenes o no tan jóvenes que quieren «torear «el Covi sin mascarilla y en plan libertario. …
Una vez más el profetismo de Jesús que nos invita a vivir con profunda coherencia entre el pensar y obrar va a requerir nuestra toma de conciencia: captar bien que el hombre es hombre cuando no vive sin más sino asume deberes y responsabilidades que hacen posible mantener los abundantes derechos que en democracia nos queremos asignar y deseamos respetar.
A un profesor de Psicologia le escuchamos decir un dia que «la modernidad levantó la estatua de la Libertad pero está faltando la estatua de la Responsabilidad».

Comentario homiletico

En Mt 19,23-30 ha terminado el relato en que un joven quería seguir a Jesús, pero no lo siguió porque era rico. Y Jesús continúa diciendo: “difícilmente entrará un rico en el Reino de los Cielos. Le es más fácil a un camello pasar por el agujero de una aguja que a un rico entrar en el Reino de los Cielos”.
Esta exigencia es tan firme y dura que primero los apóstoles espantados se interrogan: ¿entonces quién puede salvarse?
La pregunta vale para hoy. Y vale que nos preguntemos si un rico cabe en el proyecto de Jesús.
Y para ilustrar esta dificultad hoy os cuento una historia de Rauco una pequeña comunidad cristiana de las Islas Chiloé en Chile.
Hablaba con Abraham el fiscal (cargo responsable de la comunidad) y le decia cómo es que D. Pablo un Señor acaudalado que vivia cerca del sector de los que vivian en Rauco no aparecía nunca por la capilla de la comunidad.
Me llamaba tambien la atención -a poco de vivir al servicio de varias comunidades de Quellon- que eran comunidades mayoritariamente formadas por gente sencilla y que la presencia de personas distinguidas o ricas era casi nula.- «Es que él ( el tal Pablo) me decia D. Abraham ,no es unido con nosotros». El como los ricos van siempre «hamburrientos»
tras lo suyo y no tienen tiempo para dedicarlo a la comunidad. Y es que Padrecito, aqui vivimos en el campo y necesitamos ser muy unidos porque si alguien enferma hemos de llevarlo con el caballito a la ciudad. O si pasa necesidad hemos de auxiliarle de inmediato.»
Asi, fue como a poco de compartir con los chilotes iba entendiendo yo -un producto de una sociedad desarrollada pero individualista -que ellos tenian un fuerte sentido de comunidad. D. Abraham me lo recalcó con pocas pero
certeras palabras
» es que para nosotros la unión no es una virtud. Es una necesidad. Si no somos unidos no podemos vivir.»
Para la comunidad los ricos tenían preferencia por hacer dinero antes que preocuparse por la comunidad y así era observable que los ricos se automarginaban y no hacían causa común con la comunidades. Un fenómeno bien contrario al que ocurría en España por aquellos tiempos(años 70) en que aún era visible ver a los distinguidos señores del pueblo (medico, alcalde,notario , etc ) aparecer bien vestidos en la misa mayor del Domingo.
Estos dias de penuria por la pandemia, mas los augurios de un crack
del ecosistema mundial por tantos abusos sobre el planeta ,nos invitan a una reflexión en profundidad.¿Qué es primero ,el yo egoista e insolidario o el nosotros? Varios signos (agradecimiento a sanitarios e investigadores y otros servicios ) apuntan en esa direccion de que sólo unidos ante grandes males podemos triunfar. Pero esa oportunidad es la que hay que convertir en mentalidad. Caer en la cuenta de que la unión en solidaridad es una necesidad para poder ,ya no solo vivir ,sino sobrevivir.

Comentario homiletico

Mt 14,22-36
No parece posible caminar sobre las aguas y hoy vemos a Jesús caminando sobre ellas. Y Pedro quiere imitarle pero le falta fe y se hunde. Y se aclama a Jesús «Sálvame». Y Jesús le toma de la mano y de nuevo echa a andar.
Esa es nuestra propia historia de fe. En ella confluyen -no sin lucha -el tener que hacer nuestra voluntad y la de Dios. El tener que hacer las cosas «al modo divino «con humildad y anonimato o al modo humano buscando hacer lo que me agrada y con aplauso del respetable.
El negativo y depresor factor del covid más nos plantea y nos va a demandar grandes exigencias. Hacer resurgir una economía en cuarentena, un trabajo que peligra, unos estudios alterados ,nos exige un plus de esfuerzo , pero sobre todo de fe. La fe en uno mismo que recuperamos porque otras veces hemos superado problemas parecidos, pero ademas «la fe que se invoca» recurriendo a Dios ya que la psicológica se hace poca. Asi vemos que hacen algunos futbolistas cuando quieren convertir el prosaico trabajo de dar patadas a un balón en un arte de precisión elegancia y brillo e invocan a Dios con la señal de la cruz.
Convertir la vida diaria en un arte de «buen hacer» cuando las suertes vienen buenas o mal dadas es una exigencia que viene desde el impulso de la creación «creced, ..dominad la tierra y sometedla»(Gen1,) y para lograr esa satisfacción en el diario vivir nos hace falta la invocación de Pedro imitando a Jesús y haciendo las cosas en su nombre.

Comentario homiletico

Mt 14,13-21
Sentados en la mesa del bar donde comiendo y bebiendo arreglamos el mundo salen quejas constantes
de quien va a arreglar los graves problemas pendientes .
-Hacen falta, pero ya ,trabajo y techo dignos y para todos, dice uno, porque la gente joven van a llegar a viejos sin trabajo fijo y pagando piso.

  • Anda ya, tercia otro, ¿crees tu que la juventud se preocupa de eso?Mira donde andan… tras los tatuajes y los fitness.
    Y ¿quien va a solucionar esto? ¿el Capital , los politicos? el gobierno?…..Alguien apunta
  • pues aqui hay centenares de instituciones y Asociaciones que si hicieran algo …
    -Eso, eso…¿hacen algo? puro divertimento -no hacen na de na.
  • Y la iglesia tampoco? -Se oye que Caritas hace cosas por los pobres. Aqui hay un economato y un ropero, y cada dia reparten comida en alguna parroquia ..no se si Santo Tomas o Sant Marc ..
  • que no , que Caritas no es la Iglesia que la Iglesia es solo para ir a rezar.
    Y por hoy termina el arreglo del mundo que hacemos a diario y que termina cuando pasamos a la barra a pagar .
    Lo cierto es que hoy recordamos a Jesús cuando hablando a la gente y viéndola hambrienta de su palabra y de alimento reunió cinco panes y dos peces, dió Gracias a Dios Padre Proveedor universal y los multiplicó y repartió saciando a todos de toda necesidad.

Comentario homiletico

Mt 14,1-12
El comentario del evangelio de hoy en que vemos a Juan Bautista en la carcel y luego decapitado nos esta refiriendo un caso de moral que nos puede servir para explicar cómo suelen encadenarse las culpas o males que hacemos. Descubrir estas cadenas hoy tiene interés para prevenirnos de males peores. Si os sirve de ejemplo os pongo una secuencia tipica en ambiente de niños.:
El niño que ha robado un boli y para evitar el castigo miente diciendo que el no ha sido y luego culpa a otro .
Asi a un acto malo q es un pequeño hurto le ha seguido una mentira (negar la autoria) y luego una calumnia (culpar a otro siendo mentira) .
Asi entenderemos q no solo los males que nos sobrevienen nunca vienen solos, sino que tampoco los que hacemos . Como minimo la tentación es mentir para taparlos.