Comentario homiletico

Lc 8, 1-3
como la cosa mas normal Lucas nos refiere que Jesús andaba predicando por los pueblos y ciudades de Israel acompañado de los 12 apóstoles y muchas mujeres entre las que cita a» Maria Magdale na de la que habían salido 7 espíritus, Juana, mujer de Cusa , Susana y otras muchas mujeres que les servían con sus bienes». Se trata pues ,de un convoy itinerante donde hay hombres y mujeres compartiendo en plan de igualdad. Pero la pregunta que nos sugiere es ¿podia ser visto este hecho con normalidad por parte de la sociedad romana y la judia?. En ambas sociedades pero mas aún en la judía la vida social estaba pensada para el hombre y no para la mujer. El lugar más idóneo y donde mas» protegida» podía estar la mujer era la casa y el ambiente familiar. Asi eran las cosas y no han cambiado tanto hasta nosotros. ! Quién no ha escuchado decir» la mujer la pata quebrada y en la cocina de la casa». No había mas proyecto social para ella: casa, cocina y crianza.
Pero aquí hombres y mujeres van en grupo, y se las reconoce porque aportan a la vida del grupo. El hecho pues debió llamar poderosamente la atención.
Lo que Jesús estaba aportando al grupo era fruto de la propia predicación y accion beneficiadora hacia todos- que les embarcaba en un «proyecto de fraternidad universal» que estaba naciendo de la predicacion del Reino. Ya no habia como luego diría Pablo e iría trasmitiendo a las comunidades que iban surgiendo de su predicación gentil o judio , libre o esclavo, hombre o mujer porque todos participaban de un mismo espiritu de fraternidad universal.
Con Jesús y su vivencia y predicación los hombres imbuidos por su Espiritu y cosmovisión empezaban a verse y tratarse todos- como hermanos y a Dios como Padre universal . «¿acaso es casual que Jesus inventara el Padrenuestro?Y eso es lo que antes y tambien ahora es capaz de romper moldes en nuestras antiguas y nuevas sociedades. Es tan potente la tendencia a la segregación por dinero, por sexo , por raza, por pais, inteligencia etc (que no son sino formas de destacar y sentirme algo importante ) que si no hay una mística como la de Jesús capaz de aglutinar y aunar a los hombres desde una verdad superior todo se desvanece y desintegra en individualidades o pequeños proyectos de corto alcance.
Profundizar nuestras comunidades cristianas en ese trato igualitario entre hombres y mujeres , repartiendo por igual cargos y cargas y testimoniar esa idea de que estamos construyendo con Jesús el Reino fraterno de Dios aquí esa es nuestra misión y tarea . Llamarnos y fomentar el sentirmos en verdad como hermanos y hermanas es una necesidad para recobrar nuestra percepción de los otros : la única que por si misma conlleva normalmente los dos elementos fundamentales de toda relación satisfactoria: respeto y amor.