Vie 10ª TO– Mt 5, 27-32–
Hoy Jesús nos lleva a la raíz más profunda de nuestros males que no son los actos, sino los deseos de lo ajeno a nuestro yo (ambición de tener o de dinero =codicia) o de poder, con preferencia a Dios.
I… Bondia ¡per a aprofondir en el misteri del jo i les seues motivacions…En Mt 5, 27-32. estamos oyendo predicar a Jesús: «¿Habéis oído aquel mandamiento que dice» no cometerás adulterio? Pues yo os digo que el que mira a una mujer casada deseándola ya adulteró en su corazón».
Aquí, como en el mandamiento «no codiciar los bienes ajenos», se incide no en los actos sino en el  deseo que precede a los actos y está en la línea del radicalismo de Jesús (entendido como ir a la raíz de los problemas).
Aquí, Jesús en concreto, prohíbe desear  la mujer del otro como en el décimo precepto se prohíbe codiciar los bienes ajenos. Son, en definitiva, ansias de «tener» con que llenar un interior nuestro, cuando nuestra plenitud no está en el orden del tener sino del ser.
Entonces, el problema se ha establecido en nosotros cuando los bienes, la mujer o los hijos se han convertido en el tesoro preferido, único e irrenunciable.
Recordemos que Jesús espera de sus discípulos que «busquen por sobre todo el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás se les dará como añadidura»(Mt 6,3)”. Recordemos que Jesús les ha estado diciendo que «el que quiere a su padre o a su madre más que a mi, no es digno de mí (Mt 10,37)”. Recordemos que Jesús les (nos) ha dicho que «donde está tu tesoro, allí está tu corazón (Mt 6,21)”. Y que ese Reino es «como un tesoro o una perla escondida que hemos encontrado y que por ella estamos dispuestos a vender todo (Mt 13,46)”.
Pues bien, con esto Jesús nos está diciendo que el único absoluto digno de ser amado por encima de todo es Dios y que hemos de aprender a relativizar el valor de todas las cosas materiales e incluso todos nuestros afectos, para no ser esclavos de ellos. Y que conviene poner nuestro corazón no en los bienes, lujos y riquezas, sino en los valores del Reino donde la polilla y la carcoma no los deterioran y corroen.
Así pues, aquí Jesús nos está invitando a liberarnos no sólo de los actos
o deseos ilicitos por ser tales sino mas aun de toda forma de trato que signifique apoderamiento o posesion . Y es que la condicion real de los seres temporales como nosotros no es la de tener y poseer sino la de compartir y como mucho administrar para que los bienes de la creación fluyan para todos. El gesto primordial cristiano lo hemos aprendido de la cruz y es la entrega de la vida toda para resucitar como luz.