Comentario homiletico 8/11/18

Lc 15,1-10
Lucas el evangelista de la misericordia nos relata 2 parábolas en que vemos cómo ejercita Dios la misericordia con nosotros.
La oveja perdida (q puedo ser yo mismo) se ve a menudo asi.
» ya se de sobra q no estoy haciendo todo bien y q me siento algo perdido y desorientado). Pero quiero q me dejen vivir y encontrar yo mi propio camino q tan tonto no soy. Y si no mas pronto o mas tarde ya lo encontraré. Lo q no aguanto son críticas , reproches y q me traten como mas pequeño de lo q soy. Volveré cuando realmente se me acepte como soy con mis virtudes y defectos y se me quiera y valore por lo q soy».
¿Como siente el Padre, madre, pastor o educador?
-» pienso a menudo en esta persona y cómo lo estará pasando. Tiene algunos defectillos pero tiene muy buen fondo. Me gustaria q tenga todo el conocimiento y fuerza interior para salir a flote en los problemas q se le presenten y hasta se lo pido a Dios. Pero la verdad no se muy bién cómo hacer para reencontrarme con él y decirle q estoy a gusto con el y q podemos sentirnos como iguales y amigos. Aprovecharé la primera oportunidad para hacerle ver q mantengo por él un gran aprecio porque siempre me encantó su forma de ser aunque le vea siempre algun «pero».
Y cuando se da el reencuentro de la oveja con el pastor o de la anciana con su monedita perdida ¡¡q gran alegria para ambos y todo porque nada-ni los pecados- pueden separarnos del amor de Dios a los hombres. Dios , como el pastor o la anciana la dragma- nos busca siempre porque nos ama. Asi es la misericordia q Dios tiene con nosotros y q nos mueve a buscar nuestra regeneracion y reconciliacion.

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