ūüĆĻ-Mc 2,1-12 –¬† Jes√ļs ante la fe perdona al paral√≠tico . Jes√ļs nos sorprende hoy cuando viendo la gran fe del paralitico y sus acompa√Īantes no solo lo cura, sino que le dice ¬Ľ tus pecados son perdonados¬Ľ (=Dios perdona tus pecados) .
La sanaci√≥n afecta a los males o enfermedades corporales. Pero el perd√≥n concedido afecta al mal moral o malestar de conciencia ‚Āīnacido del da√Īo causado a personas o cosas por mal manejo del actor del da√Īo .Ante el mal moral los jud√≠os ten√≠an claro que solo Dios pod√≠a curarlo porque, una vez realizado, sus efectos nosotros podemos repararlos en parte y casi nunca totalmente y por ello la reparaci√≥n definitiva con la consecuente paz de conciencia solo Dios la puede conceder.
Por lo que sabemos, ya Juan buscaba la preparación del corazón cuando hablaba de conversión. El gran milagro que iba a producir la venida del Mesías no iba a ser las curaciones corporales, sino la sanación del corazón: lo que entendemos por formas de pensar, de sentir y de actuar que nos desvían de Dios y de los hombres porque llevan semillas de mal y es el egoísmo en todas sus formas.
No est√°n de moda hoy los predicadores de virtud. Pero no es menos cierto que hacen tanta falta unos principios morales de conducta y una sensibilidad moral ‚Äúactualizada‚ÄĚ que¬† nos la tienen que imponer por v√≠a penal en forma de decretos¬† como el no fumar en lugares p√ļblicos, y multas por casi todo. Y lo que esta acci√≥n pol√≠tico-social revela es¬† que andamos ¬ęverdes¬Ľ de virtudes c√≠vicas y tambi√©n morales. Habr√° que hablar m√°s de ello.

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