Comentario homiletico

Mt 24, 42-55
Llega Septiembre ,tiempo de comienzo del curso escolar , de liquidar las vacaciones improvisadas que nos hayamos podido dar con el covi, y sentarnos a ver por donde hay que empezar el nuevo curso familiar, o laboral si es que hay hay trabajo o peor si no lo hay. Las actuales circunstancias son buenas al menos para algo: ya no podemos dejarnos llevar por la rutina y hacer lo de siempre y como siempre. Si queremos hacer las cosas bien no hay mas remedio que «despertar el alma dormida y avivar el seso y contemplar (como dijera Jorge Manrique) cómo afrontamos la vida con la dichosa «nueva normalidad» . A esta actitud de ver como nuevos todos los días y empezar como de nuevo el evangelio le llama «velar». en el lenguaje de moda hoy cuando no vemos salidas a los problemas le llamamos «reinventar». Algo hay que hacer «nuevo» para que los niños aprendan con presencia en la escuela , on line o como sea. Y habrá que trabajar para traer el pan a casa o pedir un ERTE o una ayuda a Caritas o a Servicios Sociales.
Y bajando mas a nuestro terreno parroquial ahi estamos contemplando cómo vamos a iniciar el Junior con sus reuniones y juegos , y cómo vamos a preparar a los niños para la primera comunión y celebrarlas con el esmero y atención que arequiere. Y el culto con la misa diaria..Desde aqui solo cabe recordar con el evangelio «velad», abrid el seso y reinventad que la funcion en breve va a empezar.

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