Comentario homiletico

Mt 23,23-26
El texto de hoy nos presenta a Jesús ejerciendo de profeta denunciando los males sociales en el orden religioso: rituales de limpieza de jarras y ollas abusivos cuando no se ocupaban de limpiar sus mentes de avaricia rapiña etc y en otras ocasiones le oiremos arremeter contra el mal uso del templo por parte de los sacerdotes o contra los letrados o escribas q enseñaban la ley pero no la cumplian .
Son formas de infidelidad o hipocresía que se da en el ámbito religioso pero tambien en el civil o laico. La función profética que realizaba Jesús es una necesidad personal y social. Todos en la vida vamos asumiendo por estado de vida o profesión o simplemnte como ciudadanos ,compromisos personales y sociales que hemos de asumir y es muy importante que tomemos conciencia de ellos y nos responsabilicemos para que funcionemos bien personal y socialmente. Asi hemos de recordar al niño y al joven que estudie si es estudiante, y al joven que se comprometa en labores de casa o en funciones sociales para ser miembro activo social y no solo beneficiario. Al padre y madre habrá que recordarles que amarse y tratarse bien no es solo un fruto del amor sino una responsabilidad y en fin…es el pecado o la incoherencia o la irresponsabilidad lo que conforma lo que podemos llamar el mal moral o la distancia entre lo que hacemos y lo que debemos y deberiamos hacer. Su importancia es tal que lo podemos significar aplicando este principio de moral elemental a los problemas de la pandemia. Imaginemos por un momento que los médicos y sanitarios dejen de cumplir con su función social por la que cobran y se prepararon para ello. O los jóvenes o no tan jóvenes que quieren «torear «el Covi sin mascarilla y en plan libertario. …
Una vez más el profetismo de Jesús que nos invita a vivir con profunda coherencia entre el pensar y obrar va a requerir nuestra toma de conciencia: captar bien que el hombre es hombre cuando no vive sin más sino asume deberes y responsabilidades que hacen posible mantener los abundantes derechos que en democracia nos queremos asignar y deseamos respetar.
A un profesor de Psicologia le escuchamos decir un dia que «la modernidad levantó la estatua de la Libertad pero está faltando la estatua de la Responsabilidad».

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