Jn 1,47-51
Hablar de los Ángeles y Arcángeles y sus jerarquías que pueblan el universo celeste o triunfante puede ser de gran ayuda para el alma aún niña o enferma que necesita del recurso de la imaginación para hacer más expresable y visible (imaginativa)la realidad invisible, pero a la vez puede cegarnos para ver la realidad visible y tangible y atender los auténticos problemas.
Nuestra madre Iglesia ,de larga y probada experiencia, forjada por tantos y tan grandes santos, ha hablado de la Iglesia triunfante , purgante y militante. Son los tres planos de nuestra existir que inicia con la lucha por el Reino aquí y ahora, y continuará después en el purgatorio o estado de purificación, para finalizar en el estado de gloria junto a Dios (Iglesia triunfante) o Cielo .
Que son realidades objeto de nuestra fe y que podemos apoyarnos en ellas por su valor educativo y para sabernos en una aventura de vivir abierto a la trascendencia no quiere decir que hemos de vivir absortos y complacientes en esos estados mentales. Nos tememos que andan por las redes muchos encantados en visiones e imaginaciones, y ángeles y demonios y viven más como alienados espectadores que como actores. Gente encandilada en el Tabor que se niega a bajar de la nube y viven en una infantilidad e inmadurez que no cambia el mundo presente ni les cambia a ellos que quizás navegan entre eternas dudas, perezas e indecisiones.
Y , sin embargo, la vida de la Iglesia es militante. Estamos en lucha con nosotros mismos que al fin y al cabo somos humanos y débiles aunque con fe y aspiraciones de autogobierno y señorío. Con metas a que nos urge el mundo de la fe que nos espera, y que no nos permite dormirnos en los laureles. Jesús llama bienaventurados a «los que sin ver creen», y son muchas las enfermedades y falsas espiritualidades las que nos pretenden sacar hoy de la militancia seria del Reino , para vivir estadios de nuestra existencia que aún no nos corresponden. Son las que están haciendo de la religión no un fermento de cambio del mundo, sino una adicción.
Volvamos a la espiritualidad del Reino . No es el paraíso de Adan y Eva sin pecado. Tampoco el Cielo de algodones y ángeles cubierto. Es la vida a vivir en libertad y responsabilidad con la fe y escucha de los Ángeles . Pero tomemos de ellos que son mensajeros del trascendente y Padre y que puestos a servirnos nos ayuden a dirigir bien nuestra mente para vivir sembrando aquí el Amor cristiano.

Los comentarios están cerrados.