Lc 11,42-46
La atención a la vida para fomentarla y favorecerla con nuestro atento servicio debería ser el principal motor de nuestro accionar diario. Pero la vida social nos impone tal carga de exigencias q toda nuestra vida domestica y social está normatizada o legalizada. Entonces ocurre que desde temprana edad se nos van enseñando pequeñas o grandes e importantes normas de conducta sobre puntualidad, aseo, modales, trafico, …de modo q hemos de asimilar tantas normas familiares o sociales q vamos configurando una personalidad con preferencia pegada a la ley . Y no olvidemos q éste fue un problema constante de Jesús con los fariseos. Eran muy observantes de las
leyes a cumplir sobre todo las religiosas pq en ellas entendian estaba su salvación» . Pero por ello mismo eran poco dados a mirar la vida y sus exigencias y actuar en consecuencia. Hechos como las curaciones hechas por Jesús en sábado o la permisividad de Jesús dejando q sus discípulos comieran espigas del camp pq tenían hambre nos indican la gran liberalidad de Jesús: respeta las normas pero se las salta cuando la vida- que es lo primero a atender -presenta urgencias inaplazables como atender a un herido, …
El sentido común es el q nos va a señalar qué es lo primero a atender si la ley o la vida en cada circunstancia. Pero lo que Jesús critica es el q se ten ga fijación en cumplir a rajatabla las leyes y menos sensibilidad hacia las urgencias de la vida concreta.
Y conste q ese posicionamiento ante la ley y ante la vida es universal y
bien vale q nos examinemos en que punto estamos de atención a la ley o a la vida pq todo, todo , hasta la ley debe estar al servicio de la vida. Es como un lema de Jesús.» He venido para q tengan vida y vida abundante». Jn 10,10.

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