28/03/2022

Jn 5,1-16
El paralitico que busca el milagro de la curacion en la piscina de Betsaida ,se lamentaba ante Jesús de que no tenia a nadie que le echara al agua cuando el ángel movía las aguas para poder curarse. Pero a Jesús no le pasó desapercibido y fué El quien se brindó a curarle .
Este hecho leido desde el hoy en que estamos con un individualismo tan marcado y adaptado a nuestro medio tecnificado en que todos los problemas son del estado “que pa eso nos cobra”, nos descubre al menos dos problemas :
que el resorte mas personal y humano que es ver qué puedo hacer yo ante un problema se ha relajado y ha tomado la actitud mas irresponsable que es la indiferencia denunciada por el papa Francisco como subproducto del capitalismo. Y
Que con semejante actitud el campo esta abonado para que el estado tome en posesión hacienda y vida de los ciudadanos o lo haga el mercado siempre dispuesto a convertir en negocio productivo lo que el estado atiende mal o desatiende o cualquier necesidad humana.
Ante estas amenazas de los mega-poderes habrá que reclamar nuestro espacio mas personal y humano y es el que Jesús asume curando al paralitico porque ni el estado ni el dinero con la gran oferta del mercado pueden sustituir el abrazo del hermano. Y es en Jesús y su forma de actuar tan digna y humana donde queremos mirarnos las comunidades cristianas para hacer visible “el primor” del amor cristiano.

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