Mc 1,40-45
A los amantes de la libertad tan cantada en los tiempos y paises donde hemos sufrido dictaduras, (por si nos hemos olvidado), ahora se nos ofrece -con la pandemia- la posibilidad de vivir lo que es la dura experiencia de no poder vivir una vida normal. !Demasiadas limitaciones. ! Insoportables limitaciones.! Se nos excluye a todos de hacer vida social. De charlar con los vecinos y amigos y hasta con la familia …Hemos tenido que sentirnos todos excluidos de la vida social normal para comprender , ojalá, que esa experiencia de exclusión la están viviendo ahora mismo los pobres del mundo que no tienen agua corriente en su casa, o luz, o comida y la tienen que mendigar ..y gente así la hay en la Cañada Real de Madrid pero también en Mislata …. Y este Evangelio de hoy que nos habla de la dura vida de exclusión social de los leprosos en tiempos de Jesús es una invitación a acercarnos a las situaciones humanas de postración. A no tenerles miedo. A tocarles (-as) de cerca y mancharnos. A conocer de primera mano el dolor y la frustración de tantos. Quizá muchos ya no se nos acerquen, o quizá sí: Pero de una manera o de otra, nos están diciendo: «Si quieres… puedes limpiarme». Tal vez no podamos realmente limpiarle o solucionar su problema, pero que cuenten con una presencia que acompaña, con una lámpara que les ayude a caminar, con una voz dispuesta a denunciar…Esa es la postura de Jesús y la piedra de toque que distingue a quien vive una libertad verdadera del que predica o vive una libertad falsa por irresponsable e inhumana.

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