Jn 1, 35-42
El inicio de la sagrada Escritura en los libros del Genesis pretendia ser una respuesta a la gran pregunta de toda la humanidad:¿Cual és la causa de los males que ocurren al hombre en la Tierra?
Y la respuesta religiosa y supuestamente revelada e inspirada por Dios fue apelar a la responsabilidad del hombre y al correcto uso de su libertad evitando el pecado. Asi ,la Sagrada Escritura (biblia) es la historia de las sucesivas «infidelidades» del pueblo de Dios a Yaveh el Dios con quien había hecho su alianza.
Tambien podemos decir que después de 2020 años después de Cristo estamos haciendo la humanidad entera una historia de destrucción del mundo o si se quiere de infidelidad a Jesús ,aquel a quien sus seguidores antes y ahora crucificaron.
El evangelio de hoy nos habla de Jesús «el cordero de Dios que quita el pecado del mundo». Y nos habla de cómo varios discípulos de Juan creyeron en su mensaje de liberación y siguieron a Jesús.
y Jesús empezaba su mision predicando un Reino .No una religión sinó el Reino de Dios. Un reino cerca y dentro de cada ser humano. Un reino sin fronteras .Un reino universal. Una llamada a todos a una fraternitad sin barreras. En ese reino cabia la
Ley dada dada por Dios a Moises, pero siempre que se llevara a plenitud desde el Amor ,el vinculo de la unidad consumada (Pablo). y probablemente caben todas las religiones cristianas y no cristianas . Las que dicen seguir a Jesús pero andan divididas en credos y líderes cerrados al diálogo, pero siempre que antepongan a sus manias la ley del amor que encarna la desnuda humanidad de Jesus.
Cuando leemos la enciclica » Tutti fratelli» del papa Francisco afrontando la pandemia en dialogo con lideres religiosos e inspirándose en aportes suyos para redactar su carta- cuyos claros precedentes son San Francisco y Jesús el hermano Universal- no podemos sino pensar en que por fin el clamor profundo de la tierra pidiendo solución en forma de liberación del mal común puede ser escuchado . La voluntad de Dios manifestada en Jesús- como en la de otros lideres religiosos podrá ser atendida en debida forma .
Puede ser el comienzo de una Nueva Era si ante los grandes males que nos afligen (que no son solo la pandemia) vemos gestos de unión en los líderes religiosos y ojala luego les sigan los politicos y hasta los económicos.
Desde aqui atisbamos en Jesús y su forma de encarnación de lo humano la «roca firme» sobre la que asentar la humanidad del futuro. El es nuestra salvacion. Pero hemos de escucharle desde la pobreza de nuestro corazón que se ha hecho pobre para hermanar con todos y con todo.Es tiempo de seguir a Jesús como los discípulos de aquel tiempo dejando todo para seguirle y ser sus testigos . Y la Iglesia está para anunciar esa Buena Nueva del Reino.

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